Now Reading
Y por fin llegó el mayor de todos: el Sunblast festival

Y por fin llegó el mayor de todos: el Sunblast festival

Avatar
Sunblast 2019

En un verano repleto de festivales y conciertos, estábamos impacientes por ponernos la pulserita del mayor de todos ellos, el 5-escenarios por excelencia: el sunblast festival. Y, un buen día, por fin, llegó nuestro momento.

Con un cartelón como el que presentaba el festival (os lo contábamos aquí), había que estar pendiente de dónde pasar cada una de las 9 horas que duraba el eventazo.
Steve Aoki, Quintino, Orishas, El Chojin y The Martínez Brothers formaban parte de nuestro programa de imperdibles, Sí, ya, elecciones obvias pero, claro, es que es un placer ver a Los Grandes, sean cuales sean tus gustos musicales primarios, y los nuestros son muy amplios.

Main stage, uno de los cinco escenarios del Sunblast

A la llegada -algunos en taxi, otros en los buses que salían desde Playa de las Americas y otros llevados en coche privado- ya te embargaba la emoción de asistir a un súper evento de proporciones magnánimas. Bueno, algunos de nuestros eventeros, que acababan de aterrizar del grandioso montaje de Tomorrowland, no se sintieron tan impresionados, pero a estos pocos presumidos suertudos los vamos a obviar, por el momento (@ElSastre, @JoeHard: sin acritud).

Pero para muchos de nosotros el Sunblast es un festivalote. No solo por ser el big brother de la temporada, tanto por los artistas participantes como por la cantidad de parroquianos que se esperaba congregar en él -nada menos que 25000- sino por ser, además, un emblema del hakuna matata.

El “vive y deja vivir” se manifiesta tanto en la actitud buenrollera de la masa como en muchos de sus atuendos. En Sunblast, los tabúes y complejos dejan paso a camaradería, a conjuntos de estampados imposibles, a maquillajes fantasía, respeto, rejillas, brillos, bañadores de abuelo, a muchos voy-con-lo-primero-que-pillo, risas y hasta a algún que otro atrevido con tacones. Todo vale y eso es, simplemente, fantástico.
Una oda a la libertad y a la tolerancia que hay que aplaudir y por la que, incluso, sacarse el sombrero.

Sunblast Festival 2019 y sus looks
Algunos de los variados y fantasiosos looks del Sunblast

Al poco de entrar hubo un pequeño susto con la caída de unos bloques en uno de los escenarios y que hizo salir en estampida a decenas de miembros de los equipos médicos y de seguridad. Todo quedó en una incidencia sin mayores consecuencias pero señalemos la rápida actuación y organización de los que trabajan concienzudamente mientras los demás nos divertimos. Bravo.

Lo de los camareros ya es otra cosa.
Entendemos que el arte de poner cubitos en un vaso requiere de su pericia -casi todos los eventeros nos hemos sacado alguna vez unos eurillos como extras en algún concierto-, pero si la próxima vez contratan a menor porcentaje de bartenders vírgenes, se resolverá mucho el caos que hubo en algunas barras.
¿Sabéis qué fue lo mejor? Una vez más, la gran, estupenda, genial, animada y colaborativa actitud de los asistentes al evento. Nos abanicábamos unos a otros (demasiada peña en uno de los días más calurosos del año), esperábamos nuestro turno con -cierta- paciencia, se respetaba con bastante dignidad a los demás y hasta hacíamos de asistentes de los apurados camareros.
Siempre lo decimos: ¡qué grande es ver a tanta gente grande!

Orishas en concierto

Las horas fueron pasando con tanta alegría como disfrutábamos de los artistas. Punchi-punchi por aquí, bocata por allá, un reguetoncito rico por allí y muchas risas y reencuentros.
Nos sorprendió que varios escenarios se quedaran en apagón total en más de una ocasión, desconocemos si todos fueron por fallos técnicos o simplemente por la ausencia de un/a maestro/a de ceremonias que despidiera y recibiera a los artistas, pero el disfrute máximo estuvo ahí todo el tiempo.

Steve Aoki en el Main stage de Sunblast

· EL CIERRE ·

En el Main stage el cierre de la noche se acercaba con la actuación Quintino. El neerlandés, que ya está en el top 25 mundial, nos hizo brincar de lo lindo y nos dejó bien calentitos para la actuación final estelar: Steve Aoki.
Nos encanta la electrónica llena de hits latinos del DJ californiano pero, sobre todo, su entrega sobre el escenario. No hay actuación en la que no cante, vitoree al público, salte, baile o se tire sobre la masa.
Verle es una gozada y acudimos a sus conciertos siempre que podemos.
En pleno subidón -suyo y nuestro- de su actuación volvió a lanzarse al público sin obtener la respuesta que él esperaba.

Steve Aoki en plena actuación

Temo que estemos necesitando un letrero luminoso a modo de chuleta que nos avise de lo que van a hacer los artistas (¿recordáis el plantón que dimos a God Save the Queen con el segundo bis?) porque el pequeño Aoki se dio un leñazo de campeonato al saltar al vacío. (Chicos, que al artista cuando salta hay que sostenerlo, no apartarse, somamones).

Salto, Aoki desaparece entre los pies del público, confusión, se acaba la música, silencio, minutos de incertidumbre (¿habrá heridos? ¿seguirá vivo?). Los asistentes ayudan al DJ a volver al escenario, éste busca un micro, pregunta si todo el mundo está bien (¿se le pasará por la cabeza un “no volváis a demandarme por lesiones, por favor”?), el público aplaude y todos nos venimos arriba en una explosión de alivio y alegría. Sigue el ritmo, sigue la fiesta.

Por último, el artista nos presentó sus nuevos sencillos, entre los que destaca un hit con el estribillo de la Historia Interminable. Flipamos un poco. Sonreímos. Todos tenemos una edad y se nos va notando.


INFO

CUÁNDO: Sábado, 10 de agosto de 2019
DÓNDE: Descampado en Costa Adeje, a la altura de La Caleta
PRECIOS: Entre 50 € y 65 € con barra libre
POR QUÉ: Por Steve Aoki, por los cinco escenarios, por un cartel con 30 artistas, por ser el más multitudinario y aclamado de Tenerife.

LO MEJOR:
– Lo dicho: el cartel y la grandiosidad del evento.
– La diversidad en el público, el respeto entre los asistentes.
– Los atuendos atrevidos, fantasiosos y variados.
– Es un FESTIVAL ANTI-CAÑITAS y de vasos reutilizables.

LO PEOR:
– La pésima y vergonzosa falta de recursos y opciones de transporte a la salida del recinto por parte de autoridades y organización. Nos reservamos este apartado para un post independiente.
– La zona de baños: insuficiente y con una ubicación en forma de rectángulo que convertía la zona en una ratonera de acceso impracticable.
– La falta de experiencia de los camareros, que provocó colas mucho más largas de lo necesario, y alguna ruptura de stock de agua.
– Los apagones repentinos en varios escenarios.


Y por fin llegó el mayor de todos: el Sunblast festival
✅✅✅✅❎


View Comment (1)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Scroll To Top